
viernes 10 de julio de 2009
Décimas en casa (reloaded)

jueves 25 de junio de 2009
de los rábanos chiapanecos
jueves 11 de junio de 2009
Cada quién su monstruo
espacio
Vuelvo a 2009. El foro Sol estallaba y los miembros de la banda no daban trazas de fatiga. Así pasaron One, Master of Puppets, y Dyers Eve. A los lados del conglomerado principal, algunos fans iban a los retretes, otros descansaban tras dos horas de slam ininterrumpido al amparo de los vendedores de cerveza. Cuando inició Nothing Else Matters, la luna llena tocaba el punto más alto sobre el escenario: Every day for us is something new… El estadio fue una sola garganta, y Hetfield se arrodilló sobre el tablado.
sábado 6 de junio de 2009
Una cebra entre los burros

Joaquín Ramón Martínez Sabina nació en Úbeda, España, en 1949. Es hijo de un agente de la policía secreta española y un ama de casa. Durante la infancia fue un estudiante ejemplar y disciplinado en los colegios jesuitas. Antes de cumplir los veinte años, participó en las revueltas estudiantiles de 1968. Ya por entonces empezaba a dar de guitarrazos, inspirado en Bob Dylan y en los Rolling Stones. Será en 1978 cuando aparezca su primera grabación bajo el nombre de Inventario. Es sólo la locomotora que arrastra tras de sí un tren de dieciséis discos, entre ellos los memorables Malas compañías, Mentiras Piadosas, Física y Química, Yo mi, me, contigo, Enemigos íntimos, 19 Días y quinientas noches y Nos sobran los motivos. Además, ha colaborado con personajes tan distintos como Manu Chao (ex Mano Negra), Rocío Durcal, Pablo Milanés, Charly García, Ana Belén, Fito Páez o Alejandra Guzmán.
Muy bien, ahora ya sabemos que el español tuvo una infancia feliz y una juventud como pocas. Pero la pregunta sigue abierta ¿Qué hay en sus canciones para que miles compren sus discos y llenen los auditorios donde se presenta?
Creo que en gran parte se debe al humor contenido en sus canciones, al personaje gangsteril que Sabina ha creado de sí mismo (casi un Tony Soprano con guitarra). Pero no es todo, es también una refrescante visión del amor, como un sentimiento que se da entre humanos y no entre estereotipos, y a una crítica sin panfletos que apunta siempre desde una trinchera cotidiana. Porque en las rolas de Sabina hay más espejos que catecismos o fusiles. Cuando la canción social corre el riesgo de convertirse en panfletarias lecturas de Marx con guitarras acústicas de fondo, los versos rocanrotangueros de Con la frente marchita serán siempre el tulipán que brotó en el periférico.
Quizá el mérito principal en la obra de Sabina sea ése, su proselitismo en favor de la poesía. Y quisiera dejar algo bien claro: no es que la poesía contenida en los versos de Sabina sea en realidad muy alta. Para acabar pronto, no creo que existan separadas la buena poesía y la mala poesía, existe la poesía y punto. El problema es si la poesía está o no está en donde se le espera. En un contexto en el que la tradición lírica no le quita el sueño ni a los cantantes, ni a los productores de discos, ni a los productores de conciertos, ni al vendedor de los cidís, el primero que haga una metáfora corre el riesgo de ser tomado como un verdadero Quevedo. Mi abuelita decía: en tierra de ciegos el tuerto es rey. Si los cantantes de voces portentosas (y las divas de traseros memorables) nos dieran esa dosis de lírica, Sabina ya estaría alimentando palomas en la puerta del sol.
Y entonces, ¿qué con Joaquín? Pues que hay que reconocer su mérito: el de Úbeda no oculta que su verdadera intención es la del bardo, la del herrero de vocablos. Admirador de Bryce y de Sor Juana, de César Vallejo y Nicolás Guillén, el cantautor español tiene publicados varios poemarios, entre ellos uno de sonetos titulado Ciento Volando, de Catorce. Ese gusto por el manejo de los recursos poéticos se detecta en sus canciones. Y yo así, sí se las compro. Tan sólo por sus metáforas, estas rolas llevan en el vientre el antídoto a la caducidad prematura que impone la era del MP3: al preocuparse por mantener viva la tradición de los endecasílabos, Sabina se destaca como una cebra en una manada de burros. Así, y nada más.
jueves 14 de mayo de 2009
Más Beatles y menos sopa
Mi madre cuenta que cuando era niño siempre le pedí una hermanita. No sé de donde me salió la idea, supongo que quería más compañeros de juego. La demanda no prosperó y la cigüeña nunca trajo a la hermanita, pero la insistencia debió ser mucha, porque un día mi madre llegó a la casa con Mafalda.Tardé muchos años en entender algunas de las tiras. Las leía una y otra vez, buscándole sentido a las frases que no lograba comprender. Muchas veces, igual que los padres ante las preguntas de Mafalda, mis padres no tenían para mí respuestas satisfactorias. Las preguntas generaban más preguntas. Tal vez por eso es que hoy, con frecuencia, veo el mundo con los ojos de Mafalda. Sé que no soy un caso único: debe haber miles de hombres y mujeres que, desde los sesentas, fueron educados con los personajes de Quino. Hoy, muchos de ellos están a cargo de ese planeta que a menudo tiene fiebre.
Originalmente, Mafalda fue concebida por Quino como parte de una estrategia de publicidad para unos aparatos electrodomésticos. Mucho mundo habría de recorrer la niña del moño en la cabeza desde su nacimiento hasta hoy: ha sido publicada en todos los países de América Latina, en Francia, Alemania, Dinamarca, Suecia, Finlandia, Italia, Canadá, Portugal, los Estados Unidos, España y Grecia, entre otros. ¿De dónde viene el carisma de esta niña? Sin duda una buena parte está en la simpatía de la infancia. Con Mafalda, el lector descubre el mundo como lo hace casi cualquier niño. Pero no es sólo eso. Al mismo tiempo que lo descubre, la niña cuestiona al planeta entero. Mafalda es, simultáneamente, resultado y necesidad de su tiempo: los hippies, los Beatles (su grupo favorito), Vietnam, la Revolución Cubana, la revolución sexual. La época del gran optimismo; el mundo podía ser cambiado: la humanidad tenía esperanzas. Detrás de las preguntas de Mafalda no hay pesimismo; hay un arsenal de grandes ilusiones. Esa pequeña niña representa la posibilidad de una generación humana para la que la lógica mundial no incluirá guerra, hambre o desigualdad social. Sin embargo, su bandera no es el comunismo. El comunismo es casi tan malo como la sopa, pero el “mundo libre” no es mejor: los dos están siempre a punto de apretar el botón que volará al mundo. La esperanza reside en el impulso de la vida por sí misma, no en programas políticos. lunes 4 de mayo de 2009
Como las mueve Shakira
el arte de hacer canciones
es algo que no asimilan
ni los adeptos a Dylan,
la rima tiene gangrena
-hay lepra en sus consonantes-
y los juglares de antes
Lo de ahora es el peinado
el puro fashion, carnal,
un sonsonete trillado
Pero quién pudiera, un día,
(disculpen mis pretensiones)
mover así las canciones
como las mueve Thalía
Porque el verso no es sencillo
en la lengua castellana
y en este Slam fue Sor Juana
la morsa con más colmillo:
con el dedo en el gatillo
mucho mejor que Shakira
de la historia, y hasta el rey
Reconozco, por mi parte
que soy sólo un aprendiz
un exiliado de Marte
un Buendía, un D’Artagnan
hijo del hijo de Adán
más hormiga que cigarra
que -a veces- con la guitarra
consigue ganarse el pan.
martes 24 de marzo de 2009
Las cucarachas de Saúl
El argumento es, a primera vista, simple: un joven periodista capitalino llega a una ciudad de la provincia. Tras obtener un empleo mediocre como corrector de estilo en un periódico, logra hacerse de una casa de interés social que descubre infestada de cucarachas. Molesto por esa situación, el inquilino comienza a practicar diversas técnicas y recetas para el exterminio de los insectos, pero sus esfuerzos resultan vanos y cada día parece haber más cucarachas en la casa. En el trabajo es ascendido a reportero, lo que significa una mejoría en su calidad de vida, o cuando menos eso piensa al principio. Sin embargo, en sus reportajes, el joven periodista empieza a tocar a personajes importantes en la vida pública y estos emprenden una campaña de exterminio contra él. Ante la presión, prefiere renunciar, no por cobardía, sino por impotencia, aclarará en sus reflexiones. Entonces, el odio hacia las cucarachas que comparten su soledad se transforma. En el fondo ellas y él no son tan distintos, son víctimas del rechazo y la segregación. Y si de la identificación común a la simpatía hay un paso, también es cierto que, aunque no se tenga empleo, algo hay que comer.

Esta historia le sirve de plataforma a Rosales Carrillo para crear una alegoría basada en las similitudes entre los insectos de las alcantarillas y los humanos. El lenguaje y la psicología del personaje irán tornándose confusos, haciendo evidente que la pertenencia a uno u otro género (humano o blatario) no es una cuestión tan definitiva como la ciencia ha pretendido establecer.
El protagonista, del que no conocemos su nombre, es visible en el texto a través de los recuerdos, la reflexión y las descripciones que él nos hace de sí mismo y de su entorno. Por cortesías de la memoria, en una voz siempre en primera persona y no exenta de la ironía denunciante, el personaje central expone ante el lector la forma como pasó de ser un individuo productivo, con expectativas en ascenso y enemigo de las cucarachas que era antes; a ser el rechazado social, noctívago y solidario con los insectos que es hoy.
Las constantes alusiones anfibológicas con las que el narrador alude a las cucarachas de uno y otro género (las de corbata y las de antenas), logran crear en el texto lo que hemos llamado una poética sapiens-blataria permanente, que refuerza y habilita este sistema metafórico:
“Lo cierto es que cada milímetro del mundo les pertenece. Entran y salen de la dirección de empresas, oficinas públicas, bancos; de coladeras, resumideros, cloacas, alcantarillas, atarjeas, registros de los drenajes caseros y de la calle.
Así, la mayor parte de los acontecimientos narrados se ubican en un pasado indefinido, nostálgico-nebuloso, aunque no completamente lejano (Yo no sabía nada de esto, llegué de un lugar, fue entonces cuando advertí, en aquel tiempo aún me permitía…) que terminará desembocando en el “momento actual” que permea a todo el cuento y desde el cual todo es rememorado, evocado, retrotraído. Es el regreso a ese “momento actual”, principio y fin de la narración, lo que constituye el efecto único y el desenlace de la historia; al final, el narrador confiesa que él también es cucarachófago: Sobrevivo gracias a mis crujientes pero jugosos congéneres.
jueves 5 de marzo de 2009
Pura Sangre
A más de cuatro siglos de su nacimiento, las décimas de Espinel siguen teniendo vida. Salud por los potros de diez patas!en décimas si se quiere
la cosa está en que prospere
lo que se intenta decir
Lo primero es decidir
el tema de mi espinela
¿Algo triste, algo que duela?
tal vez algo divertido
y una vez que se ha elegido
hay que picar las espuelas
para que en la hoja avance
nuestro potro de grafito
al principio despacito
si no corre, denle chance
después no habrá quién alcance
a mi caballo con alas
los críticos y sus balas
dejaré atrás como un rayo
me hará ganar mi caballo
en las buenas y en las malas.
jueves 26 de febrero de 2009
Serenata
que yo soy un cacto triste
-miserable-
una nube de huesos remendados
un tractor pidiendo permiso
para despegar
Tú no sabes, Gioco
que una canción es un charco de tiempo
un árbol errante
y que montado en mi potro
de trapo y estopa
cantando mis himnos
cabalgo dejando mi rastro de lodo
en las alfombras del rey
En cambio, mi Gioco, tú sabes
hacerle el amor a una silla
cantar al compás de las puertas
cerrar las ventanas
en vísperas del huracán
Tú, Gioco
tienes los brazos de luna
que busca Cosette
por eso te canto
sin despertarte.
Entérate niña
este arrullo
de letras
es tuyo.
jueves 19 de febrero de 2009
Comala Blues

ni Elvis, ni Frank Sinatra
ya me lo dijo el siquiatra:
no te compares con él
Ni siquiera Juan Gabriel
Los Rolling, la Santanera
¿John Lennon? qué más quisiera
pero es un gusto, eso sí
traer mis rolas aquí
de la región lagunera
Son canciones del desierto
Y del cerro de la cruz
Cumbia, rock, redoba, blues
melones de nuestro huerto
va dedicado el concierto
al tour del Ruta Dorada
a los lonches de adobada
al Bosque y a la Colón
mis muertos en el panteón
ya se saben la tonada
viernes 13 de febrero de 2009
La del pirata Cojo

domingo 25 de enero de 2009
Soneto de los profanos versos
Le debía a mi paisana Enriqueta unos versos de buen viaje. Ahora sí; aquí están, esperando que, como dijera el Piporro, disculpe lo mal trovado. ¡Hasta pronto maestra, apárteme lugar!Quién pudiera, en el centro del pecado,
portarse como aquel anacoreta
ser voyeur que registre en su libreta
las urgencias de un dios por triplicado
y al desierto, como a un lugar sagrado
regresar, acarreando en la maleta
los versos más profanos del planeta
teniendo a lo divino como aliado
Quien pudiera, —repito— en este mundo
tener al Hijo, al Padre, por testigos
ser novia que proclame un sí rotundo
convidar del banquete a sus amigos
y dormir luego el sueño más profundo
bajo el oro pequeño de los trigos.
martes 6 de enero de 2009
50 velitas!
Llámenme como quieran: anticuado, soñador o ingenuo. Este primero de enero se celebraron 50 años de la Revolución Cubana. No es cualquier Revolución; se trata de un verdadero salmón nadando contra la corriente. Aunque en muchos aspectos mantengamos una visión crítica, estamos conscientes de que la historia de la Revolución Cubana ha sido un ejemplo de resistencia frente a los Estados Unidos que han intentado, por todos los medios, aguarle la fiesta a la isla. No sólo con el bloqueo económico, sino con múltiples sabotajes, incluyendo la guerra. Por eso, en este espacio hoy soplamos con alegría las cincuenta velitas de una Revolución hecha no sólo por Fidel, el Che Guevara y Silvio Rodríguez, sino por cuatro generaciones de cubanos. Para festejar mejor, dejo mis versos: Se cumplen cincuenta abriles
de Fidel y sus barbudos
aquí mandamos saludos
a los peones y alfiles
que tomaron los fusiles
en esa hora bendita
porque el mundo necesita
más amor, menos bloqueos
por eso entre el bombardeo
cantamos las mañanitas
Como el salmón cuando nada
va de reversa en el río
-no es necedad, su albedrío
lo alerta de la emboscada-
así en aquella alborada
de enero en 59
se nos mostró de relieve
que la historia se moldea
desde el bohío y la aldea
cuando el humano promueve
y hacer al ritmo del son
una Patria más robusta.
Ningún contratiempo asusta
a quien domina sus cuitas
por eso aquí, con negritas:
le decimos a Fidel
¡compartimos tu pastel
con sus cincuenta velitas!
lunes 22 de diciembre de 2008
un nueve en el calendario

La historia es un espiral
todo el tiempo se repite
vuelve a andar el trilobite
sobre la sonda espacial
el principio y el final
son extremos que se tocan
arroyos que desembocan
en dialéctica corriente
limpiando con detergente
la humanidad y su ropa
Si Anita lava la tina
debe ser que está muy sucia
le pasó al Zar allá en Rusia
y al emperador en China:
oyeron las golondrinas
y perdieron la cabeza
cuando el pueblo hizo limpieza
en los palacios y templos
¿el mejor de los ejemplos?
la Revolución Francesa
Por eso en el dos mil nueve
hay que abrir muy bien los ojos
echar ganzúa a los cerrojos
de aquel siglo diecinueve
diré –para ser más breve-
que un año es como un segundo
y sin ponerme profundo
diré también que un instante
es como un siglo flamante
aquí en este, nuestro mundo
Como dijera el corrido
disculpen lo mal trovado
espero no haber sonado
cursi, tonto ni aburrido
ya con esta me despido:
y apago los reflectores
porque esta función -señores-
es con rábanos de tinta
y mi página está encinta
por gracia de sus lectores
martes 2 de diciembre de 2008
Bajo el oro pequeño de los trigos
Ayer, a las cuatro de la tarde, se despidió de nosotros la poeta lagunera Enriqueta Ochoa. En mayo pasado le entregaron la medalla de Bellas Artes como homenaje a su brillante trayectoria. El Fondo de Cultura Económica editó también, para festejar su 80 aniversario, el volumen Poesía Reunida que contiene la mejor herencia de doña Enriqueta; su palabra. Aquí, publicamos Bajo el Oro pequeño de los trigos (1972) como una forma de recordarla. Descanse en paz, Maestra.sábado 22 de noviembre de 2008
En pleno uso de mis facultades
si no hay nadie que la toque
alguno que la provoque
sea hormiga o sea cigarra
Bob Dylan, Violeta Parra
B. B. King, Chamín Correa
el músico de la aldea
trovador del chapopote
alguien que ayude al Quijote
a cantarle a Dulcinea
Por eso yo con la mía
me divierto como enano
la tengo siempre a la mano
conspirando melodías
pero si llegara el día
y un autobús me atropella
pídanle a ésta, mi doncella
cantar su última canción
la meten en mi cajón
y me sepultan con ella
sábado 8 de noviembre de 2008
Plegaria del leproso
Me gustas en la cama porque estás como ausenteporque hay tanto de mí
en tus sábanas tristes
y los dos somos parias,
leprosos,
marginales
y así, entre dos leprosos, no hay lástima posible:
el deseo se entremezcla
con la pus y los besos
y mi carne podrida es tu manjar nocturno
las llagas, las heridas
son estigmas modernos
bajo el filo callado de mi hacha caliente.
¿Cómo no idolatrarte
cuando entonamos juntos
la balada sin cuerdas en la esquina del mundo?
y andamos en harapos
recorriendo las calles
de un amor diluido
tan de segunda mano
que parece vinagre lo que debía ser agua.
Cómo no masturbarme pensando en tus resquicios
cada vez que regreso
de ser un ordinario matón,
un vil verdugo
aquí en mi calabozo soñando que soy siempre
un tren descarrilado
sin rieles
ni cortinas
un átomo de furia, un huracán en renta
un árbol derretido
semen que brinca al aire
buscándote los labios
mientras tú, indiferente
antes de conocernos
bailabas en la sombra
ajena a las estrellas
y en mis sueños profundos
era yo un tiburón, tigre de agua salada
un buitre submarino
devorando tus muslos
nadando carroñero las aguas de la muerte
entre anguilas y esponjas
helechos
mantarrayas
corales
arrecifes
y una lápida de olas me cerraba el camino
volviéndome de vuelta al terror sin palabras
de ser la mano triste, anónima y cobarde
que convierte en gusanos cada vida que toca.
Me gustas por espejo
por sirena de un rumbo tan distinto a los míos
y a la vez tan el mismo
tu vida es mi epitafio, mi oración, mi plegaria.
Es por eso que canto, que rezo cada noche
por que venga mañana mi último respiro
y una mano furtiva, tal vez un saltimbanqui
—un golpe de justicia, la quijada de un burro—
termine con mis días
al lado del camino
Prefiero ser cortado, beberme la cicuta
clavado en una cruz, inmolado en la hoguera
antes de mutilar o de volver gusanos
el pulso de este amor
que me mantiene vivo
sábado 25 de octubre de 2008
En la ruta de Bob

No puedo pensar en muchas leyendas de su talla que aún estén en circulación. En cuarenta y seis años de trayectoria, Dylan es una especie de sumo pontífice de quienes practican la canción como arte. Ha sido influencia e inspiración lo mismo para los Beatles que para Silvio Rodríguez, para Rubén Blades, Peter Gabriel, Tom Petty o Joaquín Sabina. Fue él quien cantó justo después de que Martín Luther King terminara su famoso discurso, I have a dream, tras la marcha a Washington de 1963, y es de los pocos que pueden presumir de que Clapton haya sido el telonero en sus giras. Su canción Like a rolling stone, ha sido considerada por los críticos como la más representativa del siglo XX, por encima de Yesterday, Georgia on my mind o Rock around the clock. Él mismo es mencionado como uno de los cien personajes más influyentes en el mundo durante el siglo pasado. Aún así, hay que decirlo: Dylan sigue siendo un poeta de guitarra colgante, difícil cantor de voz nasal y zumbona, un imprescindible cronista de su tiempo; todo menos una estrella de rock.
La historia empezó en Hibbing, Minnesota, con el nacimiento de Robert Zimmerman, hijo de una familia judía de clase media baja. Corrían los 40s y el mundo se despedazaba en nuestras manos. El pequeño Robert no lo ignoraba: “Era la paranoia desarrollada por la guerra fría. En la escuela nos enseñaban a meternos debajo de los pupitres para protegernos en caso de un ataque” recuerda el cantante. Serán esos ojos abiertos y una curiosidad ilimitada los que le permitan apropiarse del mundo. Eso, sumado al detallado estudio de las formas literarias y musicales que le rodeaban (la obsesión por la obra de Woodie Guthrie, por Shakespeare y Poe) y su amistad con los poetas beatniks, habrían de conducirlo a una nueva forma de nombrar a este planeta. El muchacho de Hibbing, asistido por la literatura, la música folk y el incipiente rock and roll, inventó la canción que marcaría la ruta durante lo que quedaba del siglo.
Él mismo lo recuerda en su libro Crónicas: “No estoy muy seguro de cuando se me ocurrió empezar a componer mis propias canciones. Supongo que vas entrando poco a poco. El país estaba cambiando. Algo estaba claro: si quería componer canciones iba a necesitar otro molde, una identidad filosófica a prueba de fuego, pero debía surgir por su cuenta; de hecho, sin que yo cobrase conciencia de ello, ya estaba empezando a pasar.”
Ni que decir que lo logró, vaya si lo hizo. Hoy, con más de cuarenta discos circulando en el mercado, Dylan sigue en la carretera: “nací en un lugar extraño, lejano, por eso voy buscando el camino a casa”, dice. Qué fortuna que su ruta haya pasado por aquí.
viernes 10 de octubre de 2008
Con Sor Juana en el slam
Cuando en 1954 sonaron por primera vez los acordes de Rock around the clock de Bill Haley, el mundo supo que estaba ante algo nuevo: algunos lo ignoraron, otros se alarmaron y unos cuantos más lo disfrutaron. Cincuenta y cuatro años después, el rock se ha transformado en un próspero negocio global. El cd, el Mp3 y la internet, bit a bit, vuelven cada vez más cotidiano el milagro aquel de los panes y los peces. En un abrir y cerrar de iPod ya tenemos la rolita deseada en el bolsillo. Desodorantes, frituras, teléfonos móviles y cervezas son vendidos bajo la etiqueta de quien encarna al Lázaro del siglo XX: el rockstar. En el colmo del mercadeo, no faltan las escuelas particulares que garantizan el estrellato a cambio de una módica suma. Sin embargo, todavía hay quienes siguen argumentando que el rock es una locura pasajera que habrá de morir tarde o temprano (y seguramente así será, pero no hay por qué tener el ataúd tan a la mano).En México, como en gran parte del mundo, el rocanrol halló su hábitat natural entre los jóvenes, quienes trataron de reproducirlo con sus propios recursos (económicos y culturales); desde ese momento surgió la polémica sobre el idioma en el que el género debía cultivarse. Un debate que no termina. Por un lado están los que aseguran que el rock, para ser tal, debe escribirse y cantarse en inglés. El español, dicen, está bien para los corridos, los sones jarochos o el bolero, pero el rock siempre aspirará a ser una copia de lo que en inglés se hace. En la otra esquina están aquellos que festejan que el rock se coma con tortillas, es decir, los que creen en la flexibilidad del género y que reconocen la riqueza y los recursos que ofrece el idioma de Cervantes.
En lo personal, estoy convencido de que una Les Paul bien puede pasear del brazo con un verso de Neruda, y aún más: me confieso débil ante la tentación de convertirme en voyeur de tal amasiato. Rocanrolear, como lo advierte el doctor Moreno de Alba, es ya un verbo que se conjuga en español, en todas las personas del plural y del singular. Reconocer el entorno y las particularidades específicas en las que nacen el rock, el blues o el jazz no se contrapone a disfrutar los recursos que nos ofrece el propio idioma y mucho menos debe ser un obstáculo para valorar nuestra identidad; sumar nunca empobrece. Porque si de aquel lado tienen su Mississipi y su Robert Johnson, de este lado tenemos Vasconcelos y Alfonso Reyes de sobra. El rock, visto así, deja de ser sólo mata larga y estoperol, es también verso y neurona, slam y soneto; sudor, sí, pero con mucha saliva. No se trata de promover generaciones de técnicos en poesía o especialistas en letras hispánicas, mucho menos de fomentar un rock culterano y esnob. La intención es conocernos y reconocernos en nuestra palabra y, sin agraviar al pulpo, en nuestra propia tinta; alimentar un pre-texto (soplarle a las brasas) para que los jóvenes rocanroleros sostengan un diálogo con quienes les han dado doble voz; de Kurt Cobain a Monterroso, de Sor Juana Inés a Frank Zappa. Sólo a través de la creación podremos encontrar nuestras propias respuestas, decía Bolívar, y no le faltaba razón.
jueves 25 de septiembre de 2008
Cliserio en el cerro de la Silla
Mi obra de Teatro para niños, El vuelo de Cliserio (premio Nacional INBA 2007), por fin ha sido editada por la Dirección General de Publicaciones de CONACULTA; a partir de Octubre estará disponible en todas las librerías EDUCAL del país. Con la noble intención de estimular que esta obra brinque de los libreros a las tablas, habrá algunas presentaciones por diferentes ciudades. Comenzamos este sábado en la Feria del libro de Monterrey. La cita es en Washington 648 Oriente, a las 4:00 pm en el edificio que era el Antiguo Palacio Federal (antes correos). Ya van Cliserio y el Pato Fender a las tierras del Piporro, ¡Ajúa!domingo 14 de septiembre de 2008
uno de Enriqueta

Nada
Ciego y desnudo llegó
desnudo y ciego se irá
del polvo al polvo
Un gesto de ternura podría salvar al mundo
pero el hombre jamás bajó los ojos
a ese pozo de luz
Llorarás, le dijeron
mas no es fácil llorar
Llorar es desprenderse
irse en ríos de uno
y el hombre sólo sabe
devorar y perderse
No conoce más muros
que los que cercan su ciudad en sombras
y hasta allí ha bajado a envejecer
a morir en sí mismo
a sepultarse testarudo
mientras la soledad circula por su cuerpo
como el viento por una casa en ruinas
Yo insisto
un gesto de ternura podría... De pronto
me irrito, tiemblo, río, me quebranto.
Yo soy el hombre.
sábado 30 de agosto de 2008
Jaime López, el bailarín de bibliotecas

El trago que abre la borrachera, Lobo loco, es un wetback-boogie en sol mayor que ─ya nomás asomarse el acordeón─ enseña el cobre. Desde las primeras notas salta a la oreja la contundencia de una buena banda (Nordaka) integrada por Carlos Avilés en el bajo, Caeto Quintana a la lira ecléctica, Mario Garibay en el fuelle y Nacho González a la tarola. Con esta pandilla Jaime encuentra, por fin, una autopista donde correr su troka tricolor: Parezco un lobo loco sin amor, aullando una canción sin ton ni son… No le falta el cítrico humor al que López nos tiene acostumbrados. Lobo loco es sin dudas un buen aperitivo para un disco orgánico, rocanrolero, que se aleja del unplugged y de la prestidigitación del software pirotécnico.
El segundo tema, Por los arrabales, avanza al paso del potro que, ya sueltas las riendas, rumia y rima sus soledades en el páramo de la memoria. ¿Dónde están las que amé por los arrabales? El modo menor pinta de ocre un desértico paisaje en el que un potro erra y yerra cavilante, recalentando en la parrilla del recuerdo aquellos amores cocinados a las brasas.
Ya para la tercera sale a relucir un güiro y la pista se abre con filosófico ritmo cumbianchero: Un anillo de diamantes me pidió mi fiel amante. ¿Sorprendidos? En absoluto. López no ha ocultado nunca su afecto por acabarse las espuelas y las botas en la pista: es su corazón un cencerro marcando el ritmo de una cumbia. Ya taconeando en la duela, el autor de Chilanga Banda se da de codazos lo mismo con Sócrates que con Chava Díaz y Calderón, el de la Barca. Y repito que no me extraña, porque si alguien es capaz de convertir una biblioteca en un salón de baile, ése es Jaime López.
Tucán, cuarto tiro de este revólver, es recibida como quien encuentra a un ave exótica columpiándose en el tendedero de la vecindad. Es un melódico remanso para el lobo loco y un sindical derecho para el acordeonista Garibay que, ya en la modorra de la chelera digestión, abre y cierra el fuelle marcando los acordes de esta balada tropical. Una vez más aplaudo aquí los versos del hijo del mayor Tlahuizo: es un tucán tu cantarín perfil al despertar y hay que romper cada plato que hay que pagar.
Así, abriéndose cancha entre el 7 y el 9, llega uno de los mejores temas de este compacto: Castillos en el viento. Desde la azotea las macetas son la jungla de mis sueños… Acorde con el acentuado carácter autobiográfico del disco, la rola es cantada por el niño aquel que me cae que no se ha ido. Estamos ante el capítulo cero de las memorias de Don Jaime, su viaje a la semilla en compás de cuatro cuartos. Destacan los arreglos y la ejecución de la batería, ya ni decir del paquidérmico colmillo que se asoma entre los belfos del cantante. Castillos en el viento es, no exagero, una lección condensada para quienes sueñan con escribir canciones: los fraseos rítmicos planteados en cada verso, las soluciones melódicas y la originalidad en las imágenes nos demuestran porqué Jaime sigue siendo el mejor fabricante de canciones en este país. Cuatro minutos son la herencia de quien lleva cuarenta años fajando cuerpo a cuerpo con la guitarra.
Nocaut ha sido, desde hace algunos años, una presencia constante en el repertorio de Jaime. Consciente de su gran manufactura, el de Matamoros acostumbra cantarlo en una versión nudista o, a lo mucho y en nombre del pudor, se cubre los intervalos con una armónica. Tal vez por ello este tema no ha reclamado su lugar en el olimpo. Pero aquí, con la banda y los arreglos de Avilés, Nocaut adquiere su verdadera dimensión de peso welter: mal suena la campana y el bajo bailotea sobre la lona mientras la tarola suelta jabs, iniciando un intercambio de técnicas a diez manos –son cinco sobre el ring- que resulta en un título impecable. Un tema que vuela para contarse como uno de los pesados del rock azteca.
Mi favorita es, sin titubeos, Alma de tabique. Simétrica hermana de Corazón de cacto, no exagero al decir que esta rola pone a Jaime en el santoral junto a Dylan o McCartney. Una vez más estamos frente al mejor López que, sin aspavientos, deja en claro que no solo es dueño de la troka sino de la carretera. Apunto una vez más la precisión de las liras y el excelente trabajo de Avilez en los controles, que nos trae como resultado un disco bien pulido y muy uniforme en su sonido. Uno sobre otro, los adobes acústicos de Jaime López hacen una pared recia, sólida, indestructible. Así, “Por los arrabales” resulta un disco autobiográfico y honesto que confirma que —cada vez más— las disqueras independientes le están comiendo el mandado a las trasnacionales. Felicidades a Jaime López, a Carlos Avilez y a los involucrados en este trabajo. Ya era hora.
domingo 24 de agosto de 2008
hablando de sirenas y traiciones...
Si estás fría no es por la guerra pequeña sirena de nieve
no es por lo frágil del negro
con que cubres tu helado cuerpo blanco
no es por el laberinto subterráneo que atraviesas
para llegar a las piedras de tu playa
Si estás fría no es por la guerra
pequeña sirena de nieve
no es por el idioma que nos prestan
los que antes no creían en las sirenas
los mismos que ahora vienen a pescarlas
convencidos de que son inofensivas
las heladas sirenas de ojos verdes
Si estás fría no es por la guerra
pequeña sirena de nieve
no es tampoco el frío del sueño
ni del humo compartido
bajo una luz ausente
lo sabes
pequeña sirena de nieve
si estás fría es porque vives
y la vida es así
fría
viernes 15 de agosto de 2008
La esperanza de un potro maniatado
Además de las tortugas, las ranas y las flores, en Costa Rica abunda la poesía. De allá me traje a este poeta, Jorge Debravo, que escribió -a contrareloj y desde la penumbra- una obra tan grande que ha dejado al potro del silencio maniatado para siempre. Nacido en el pueblo de Turrialba, los ticos cuentan que Jorge aprendió a escribir con un palito sobre hojas de plátano, y que su primer libro, un diccionario, se lo compró con lo que sacó de la venta de una cosecha de maíz. Terminó la primaria casi a los 15 años gracias a una beca que le consiguieron. Después de eso dejó el campo y empezó a trabajar porque ya se consideraba un hombre y no un muchacho.
Ya en San José, y de forma autodidacta, conoció la obra de Martí, Vallejo, Darío y Miguel Hernández. Durante el día trabajaba como inspector de la caja del Seguro Social y por las noches escribía poemas hasta que se le acababan el papel o las velas. Margarita, su esposa, recuerda: "No le gustaban las fiestas. Una noche en San José fuimos a un baile, pero el sacó un cuaderno y se puso a escribir, entonces mejor nos fuimos."
Con el tiempo, el poeta había ido sacando sus estudios de bachillerato, pues quería entrar en la Universidad. En una caja de cartón junto a su cama guardaba miles de hojas sueltas, a veces retazos de papel u hojas de diarios, con diferentes versiones de poemas corregidos y vueltos a escribir. El 4 de agosto de 1967 murió, arrollado por un jeep mientras conducía su motocicleta camino al trabajo. Hasta ese día, la mayor parte de sus poemas permanecían inéditos. Él mismo nos ofrece la mejor descripción de su ideario en la cuarta de forros de Milagro Abierto:
"Tengo fe en el hombre. De siglo en siglo ha venido ascendiendo por una interminable rampa de progreso. Aparentemente algunas veces ha retrocedido. Solo se ha detenido para afirmarse. Creo que este tiempo que habitamos es mejor que todo tiempo pasado. Y que todo tiempo futuro será mejor que el presente.
Soy poeta de la esperanza, pero no soy ciego. No creo que la fraternidad y el amor nos sean dados en regalo. No creo que los antagonismos que nos desangran desaparezcan por artes milagrosos. La perfección es el resultado de la lucha. Hay esperanzas endebles, arraigadas por el sueño. La verdadera esperanza se sostiene y nutre en las realidades diarias. Porque la realidad es amarga, mis poemas a veces gotean angustias y sangre.
No creo que haya temas vedados para la poesía. Todos los temas son buenos para ella. Tampoco creo en la limitación geográfica del poeta. El hombre actual tiene una visión amplia, como nunca, del mundo entero. Por eso los poetas podemos escibir sobre la guerra, aunque las guerras estén quemando carnes lejanas. Cinco mil kilómetros no pueden empañar los ojos del poeta. "
Cada 31 de enero, fecha de su nacimiento, se celebra en Costa Rica el Día Nacional de la Poesía. No es para menos, considerando que Jorge Debravo era ya un gran poeta en el momento de su muerte, a pesar de su corta edad. Para muestra, este soneto que escribió antes de cumplir los veinte años:
Recuerdo tu calor, la noche entera /como un tizón ardiendo a nuestro lado/ y tu carne y la mía sobre la estera /gimiendo entre las ascuas del pecado
tu piel era una piel de dulce fiera /tus pechos eran púas en mi costado/ y el deseo te mojaba las ojeras /y el silencio era un potro maniatado
no recuerdo si fue el placer o un grito /lo que me hizo sentirme más potente /y hacerme casi dios sobre tus huesos
recuerdo tu cadera de infinito/ y el delfín de tu lengua incandescente /coleteando en las olas de los besos
viernes 8 de agosto de 2008
sábado 2 de agosto de 2008
De mi mano sin fuerza cayó mi copa...
Salud!
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lunes 28 de julio de 2008
La Odisea de Antonio Margarito
LAS VEGAS, 27 (ANSA)- El boxeador mexicano Antonio Margarito se consagró nuevo campeón mundial de peso welter, versión Asociación (AMB), al vencer por nocaut técnico al puertorriqueño Miguel Cotto, quien perdió la corona y el registro de invicto. La pelea, pactada a once asaltos, se desarrolló la noche del sábado en un hotel de Las Vegas y en el último round una andanada de golpes del azteca forzó que el rincón de su rival arrojara la toalla en señal de abandono, tras dos caídas. Margarito quedó con un registro de 37-5, con 27 triunfos por la vía rápida, y cumplió su promesa de batir a Cotto, quien seguramente perdió también la posibilidad de enfrentar al Oscar de la Hoya en la pelea de despedida del estadounidense, el 6 de diciembre próximo. No caben dos campeones en un ring
el nocaut decidió aquella pelea:
a Cotto le hizo ojitos la más fea
y solo llevó a casa el botiquín
El welter mexicano pudo al fin
regresar con el título a su aldea
Aquiles en las Vegas, ¡qué Odisea!
su talón le quedó grande al calcetín
Mezclar guantes con rimas no se presta
y uno puede perder el apetito
buscando los acentos de una apuesta
Pero aquí, el triunfo estaba escrito:
el pueblo mexicano está de fiesta
por la hazaña de Antonio Margarito
martes 22 de julio de 2008
¡Qué pelao tan sin embargo!
Conocí el trabajo de Piporro cuando tenía apenas siete años. Por ese tiempo, yo vestía aun con playera de osito panda y recorría el país en una casa rodante con mi familia durante el tiempo que no estaba en la escuela. Un día, después de hacer un alto en una estación gasolinera de Zacatecas, mi padre me regaló un caset. Desde la portada, un pelao muy sin embargo (sombrero norteño, pistola al cinto) me miraba. Me atraparon de inmediato Don Baldomero, Natalio Reyes Colás, El Tragabalas y El terror de la Frontera. ¿Cuál es el mérito de Piporro? Son muchos, sin duda. El primero es el de forjar un personaje distinto del peladito de barriada y el pachuco de vecindad, los únicos personajes que el cine mexicano retrataba en la época. Pero hacerlo con ritmo y humor, eso ya es cosa de maestros.
Sin duda una gran pérdida. Pero nos queda la obra de ese Pelao tan sin embargo...
sábado 12 de julio de 2008
Con Frank desde la otra orilla
Frino: Hola Frank. No me extraña verte en marcha, eres un músico que ha basado su carrera en las presentaciones en vivo. Aunque haz hecho algunas grabaciones en estudio, la mayoría de tus discos son registros de conciertos...
Frino: Inevitablemente esto nos lleva a la carretera, al mítico tour permanente...
Frank: Eso es un ejercicio, como los atletas que cuando no compiten pierden la orientación. Yo creo que mientras más interactúe uno con el público más se pone en forma. A veces estoy dos, tres meses sin cantar en público y cuando vuelvo soy torpe o no me salen las palabras. Quisiera estar siempre en la carretera, en una guagua, yendo de un lado a otro. Sería lo ideal, pero es difícil. Trato de ir mucho al interior de Cuba, pero no siempre se puede.
Frino: Si, siendo un poco esquemáticos, dijéramos que Silvio es poesía y Pablo es melodía, tal vez podríamos decir que Frank es el humor como herramienta y el ritmo como estrategia...
Frank: Silvio es un poeta críptico, polisémico. Decir que la capa de un viejo se transforma en cangrejo y da con una tempestad de comején, caray, ésas son imágenes a la tremenda. Entonces lo que pasa conmigo, y con varias personas de mi generación, es que somos más narradores que poetas. Aunque las fronteras entre los géneros literarios no son tan claras, se prestan cosas. Yo estoy más cercano a la historia de Pedro Navajas que a Un día feliz que está llegando. No soy un humorista, si he llegado al humor ha sido por pura casualidad, porque he reflejado historias cotidianas que a veces son graciosas y burdas. Siempre pretendí ser un cantante serio, como todos los trovadores antiguos que eran gente muy seria: Silvio, Pablo, Zitarrosa, Aute, Viglietti. Pero cuando empecé a hacer giras internacionales, llegaba a cantar, trataba de explicar una canción y la gente se reía, y yo me ponía mas serio y más se reía la gente. Fui tomando un poco de las experiencias de esa comunicación y así fui aprendiendo. Trato de hacer canciones muy serias y no me salen. Como decía Vallejo: quiero escribir pero me sale espuma. Lo del ritmo no es una estrategia, me viene del país...
Frino: Bueno, viene del país pero las generaciones pasadas querían evadirlo, tal vez por la misma seriedad de la que hablas. Pero tú lo retomas...
Frank: Yo no creo que haya sido así, Silvio tiene buenos sones y Pablo igual. Noel Nicola tiene el Son Oscuro que es una de las mejores canciones que he escuchado en mi vida. Todos ellos querían romper un poco la tradición y sumarse a la corriente internacional de su época. Cuando yo empecé a tocar había como una especie de ausencia de la música cubana en ese plano, y yo la conocía bien porque ya había estudiado la estructura de la música tradicional cubana, y me gusta, por eso la abordé.
Frino: Tú les cantas a los cubanos de guagua y de banqueta. En el disco En cuerdas para cuerdos, le agradeces a las carencias materiales porque con ellas salen mejor las canciones.
Frank: Supongo que tengo cierta sensibilidad para atrapar esos problemas y hacerlos canción. Pero si no hubiera problemas, a lo mejor le cantaría a las flores, a las abejas, al ciclo de reproducción de las arañas. Lo que pasa es que como en Cuba ocurren cosas muy extrañas... y yo tengo la sensibilidad para cantarle a la gente de banqueta porque YO SOY un cubano de banqueta. En Cuba no tengo auto ni tengo casa, pero tengo las canciones y eso es un pago extra. Espero nunca ser tan rico como para despegarme del lugar en donde estoy. Es tentador vivir en una casa con piscina, supongo; comer mariscos y tomar vinos exquisitos, pero para eso tengo amigos que me invitan.
Frino: Otra de tus fuentes para escribir canciones es la infancia. Un Viaje a la semilla, como buen cubano.
Frank: Mira, yo creo que una de las fuentes fundamentales de la literatura y de la música tiene mucho que ver con la memoria. Un día uno empieza a tener recuerdos y eso es una experiencia primaria. Uno no quiere que eso se le vaya y por eso escribe las canciones, para tenerlo siempre a la mano. Las canciones también enseñan historia: si uno sumara todas las canciones de un país podría fácilmente escribir su historia, son un documento auténtico. Un país sin memoria es un país tartamudo.
lunes 7 de julio de 2008
Buba III o el regreso de la heroína dark

En el exacto centro de la ciudad de México, nace el penúltimo de los hijos de Pédro Páramo: Buba, una solitaria heroína de diez años. Deprimida sin ser un emo, fan de closet de la muerte y promotora abstemia del suicidio, Buba es tinta contundente, un cómic policromático de alcances metafísicos. Personaje ya no tan subterráneo, esta niña viene hoy, como casi ya todo en la vida (menos la misma existencia) con una nueva presentación corregida y aumentada; presume tercera edición.
De la misma tinta sangre del corazón de José Martínez Quintero nace esta eva, versión MP3 de la angustia y el desespero. Niñita de trazos decididos, Buba es al mismo tiempo personaje y escenario. En sus páginas no paseamos por la ciudad con Buba de la mano; paseamos dentro de Buba, en Buba. Al fin y al cabo de carácter metacómico, la voz de Buba es siempre la del narrador en primera persona, secuela filosófica que su padre no pudo o no quiso eliminar. Asumiendo el verso como estrategia, las páginas de Quintero son un diario de lo humano, el último acto de ventriloquia cardiaca: hay en ellas más de la vida que en la vida misma, tan muerta en estos días.
Los cómplices de Buba son ya viejos conocidos, la palomilla del barrio existencial: el corazón, el amor, la muerte, diosito, la soledad, el otro, el alma, el miedo, el infinito y la contradicción. De esta forma Buba logra, sin proponérselo, lo que el Submarcos no ha podido en más de una década: convencernos de que Buba somos todos.
¿Qué más puedo decir? Sólo que si estuviera en mis manos, festejaría la aparición de esta tercera edición del códice postimbiricho. Invitaría a Buba a echarse unos tequilas con Sabines, con Rulfo y con algunos otros muertos que tanto aprecio. Pero, ni el tequila es barato, ni creo que difuntos tan importantes tengan tiempo de tomar conmigo. No importa, de algún modo, yo tampoco tengo tiempo de tomar conmigo. Brindemos pues con harto jugo de rábanos digitales por el tercer triunfo editorial de Buba.
viernes 27 de junio de 2008
¿Tiburones o sardinas?
Se convirtió la tardeada
en una trampa mortal
mal empezó y también mal
terminó aquella redada
la policía uniformada
con más fuerza que neuronas
se apoderó de la zona
y les cerró la salida
terminando con la vida
de aquellas doce personas
Mientras que en tierras del norte
es otra la cacería
atínale al policía
parece ser el deporte
y no parece que importe
si estás abajo o arriba
el que tiene más saliva
da los mejores bocados:
allá los uniformados
son piezas decorativas
Como dijo Rubén Blades
la vida te da sorpresas
y las más fieles promesas
se rompen por nimiedades
así, las autoridades
hacen sonar sus bocinas
o cierran bien las cortinas
del News Divine y del narco:
nadan, en el mismo charco
tiburones y sardinas
martes 24 de junio de 2008
Rosa Criptonita

Decimititita
Oye Amanditititita
por favor, ya no hagas olas
el balneario de tus rolas
más que divertir, agüita
eres rosa criptonita
Dark Vader de la canción
torturas la afinación
con tus cumbias atonales
cómo se ve que no sales
todavía del cascarón
como san bernardo herido
enturbias el apellido
del Profeta del Nopal
No me parece tan mal
que cantes bajo la ducha
─cada quien hace su lucha─
pero, rábanos aparte
entre tu arte y mi arte
la diferencia ya es mucha
jueves 19 de junio de 2008
Asesinan a mujer en la colonia Juárez

sábado 14 de junio de 2008
domingo 1 de junio de 2008
Una estrellita más, Santos Campeón
Tres a dos en el global
La Laguna está de fiesta
hoy ganó Santos la apuesta
del futbol profesional
La morelos, la central
la fuente del pensador
festejan y a mi tractor
que surcar las nubes sueña
Benítez, Vuoso y Ludueña
le encendieron el motor
espacio
A mí me gusta la Guerra
Labios de verde carmín
con ojitos de canario
verso de mi calendario
cabello negro jazmín
fuga de mi clavecín
largas piernas de sirena
que naciste pa'cantar
y no te puedo negar
que estás cada día más buena
dicho con todo respeto
me estoy muriendo de ganas
de tocarte las campanas
al vuelo, pero en secreto
repasarte el alfabeto
despacito, pero en braille
ser tu monaguillo y fraile
tu herodes, tu barrabás
tu dieta, tu azúcar glass
y tu pareja de baile...
tus labios o tus pestañas
me cautivaron tus mañas
para escribir las canciones
por el coraje que pones
y las neuronas que encierran
por mar, por cielo y por tierra
de hoy hacia el porvenir
no titubearé en decir
que a mí, ¡me gusta la Guerra!
sábado 10 de mayo de 2008
Es un chingón...
Hechicero de epígrafes y citas
es mejor que te des por aludido
de nombre Antonio, Jáquez tu apellido
prófugo de Loyola y los jesuitas
Retina y caracol cosmopolitas
Dylan, Octavio Paz, letra y sonido
cardenche de raíz, sotol, corrido
subrayo lagunero, y con negritas
Lograste ver la aguja en el pajar
Merlín del periodismo y el lenguaje
Sherlock Holmes con lap-top y celular
El mundo es el lugar de un reportaje
La vida es un Proceso circular
¿La muerte? un buen pretexto para un viaje
jueves 24 de abril de 2008
Como en casa

La historia comienza en 1978 cuando Ravi Shankar, un viejo maestro de la música hindú, termina una relación sentimental con una mujer llamada Sue Jones. El viejo Shankar había sido maestro de muchos, incluido George Harrison. La pareja se separó y el 30 de marzo de 1979 nació la pequeña Norah. La madre decidió bautizarla con su apellido de soltera. Cuando Norah cumplió cuatro años, se mudaron a Grapevine, un pueblo cercano a Dallas, Texas. Al parecer la música no sólo le venía en el ADN, también le llegó por el biberón:
“Empecé escuchando los discos de mi mamá: Etta James y Aretha Franklin, cuando iba a quinto grado. A Joni Mitchell, en el instituto, y a Billie Holiday en la universidad. En la secundaria quieres estar deprimida. Nunca quise encontrar música para fastidiar a mis parientes. Mi mamá escucha música muy buena. Supongo que lo único que no le gustaba de lo que yo ponía era Nirvana, porque le parecía muy ruidoso.”
Y vaya que el resultado fue exitoso. Antes de cumplir los veintitrés años, Norah Jones había ganado ya ocho grammys con su disco debut Come away with me y había compartido el escenario con Willie Nelson, Elton John y Ray Charles, a quien admira hasta el mutismo. Con el segundo disco Feels like home, Norah Jones ha iniciado una gira por Latinoamérica que incluye un concierto en la Ciudad de México, Santiago de Chile, Buenos Aires y cinco ciudades brasileñas. Europa y Asia ya tienen palomita en su agenda. El primer sencillo, Sunrise, fue la canción más bajada en los sitios comerciales de internet durante 2006.
El mercado, ese verdugo sin oído y sin remordimientos, también jugará su papel en el futuro de Jones. Ella parece estar conciente: “Quiero ver el fin de esto. Sé que será en unos cinco años y entonces andaré por ahí diciendo: ‘Hey, ¿se acuerdan de mí?’. Por eso aclaro que no me estoy quejando. Pero nunca firmé esto. (…) Me veo siempre en Nueva York. Cuando uno es joven, puede vivir en un departamento pequeño y no hay problema, así vivo ahora y me gusta estar allí. Hoy, todo mi mundo son mis canciones, los conciertos y la banda. He conseguido todo lo que quería.”
jueves 17 de abril de 2008
Las piedras de Chile

Muchos saben de los inverosímiles objetos que habitan la casa de Neruda: los mascarones de proa, el ancla enorme envejeciendo en las orillas de su casa, un caballo disecado en su sala, su pequeño bote para navegar jardines. Pero hay objetos que no los trajo el poeta, ya estaban allí antes de que existiera la casa, antes de que nacieran Pablo y Matilde, antes de que existiera la patria chilena. Son las piedras. Bajaron de las montañas cercanas, temblorosas, descendiendo entre pinos y araucarias, como si fueran a beber agua del mar. Allí se encontraron con las otras, las que salieron a respirar, desnudándose de las olas que las cubrieron los últimos cien siglos. Allí están ahora: son enormes anfibios que durante la noche nadan y dormitan en el día. Pablo Neruda no podía dejar de verlas, por eso escribió Las piedras de Chile.
En una breve introducción, titulada Algunas palabras para este libro de piedras, Neruda recuerda: “Vine a vivir a Isla Negra en el año 1939 y la costa estaba sembrada de portentosas presencias de piedra y éstas han conversado conmigo en un lenguaje ronco y mojado, mezcla de gritos marinos y advertencias primordiales”. El poeta no puede sino sentirse intruso en una tierra ya habitada, vecino de una gran colonia de pétreos elefantes.
Incansable coleccionista de caracoles marinos, Neruda pasea durante horas en las cercanías de su casa buscando nuevos ejemplares. Pero no es una caminata ciega y muda, es una conversación con sus vecinos minerales. Leones, tortugas, la tumba de Víctor Hugo, el teatro de los dioses, bisontes y arpas. Este diálogo está en el libro, a cada poema corresponde una fotografía y cada fotografía es el retrato de una piedra, de la piedra que fue la semilla del poema. Son náufragos milenarios, revueltas frases de la autobiografía del mundo:
Los náufragos que convirtió en piedra el olvido
( no un olvido, sino todo el olvido),
los que esperaron semisumergidos
terrestre auxilio, voces, brazos, vino, aspirina,
y recibieron solo cangrejos infernales,
se hicieron duros muertos con ojos de granito
y allí están diseminadas sus estatuas,
sus informes, redondas, solitarias estatuas.
En los treinta y tres poemas que conforman Las piedras de Chile, son constantes las alusiones al agua como compañera inseparable de la roca. El agua es espada, cincel, carne, madre, tinta, diente y refugio. Del agua salió “la tortuga que comió aceitunas del más profundo mar. Tortuga blindada contra el calor y el frío, contra los rayos y las olas. La tortuga que cerró los ojos que tanto mar, cielo, tiempo y tierra desafiaron, y que se durmió entre las piedras”. En la obra de Neruda, la piedra no es materia, sino cualidad; una consecuencia directa del tiempo, de la soledad y la quietud. Pero no es el frío monumento muerto, infértil y sin entrañas: “No son tan tristes estas piedras. Adentro de ellas vive el oro, tienen semillas de planetas, tienen campanas en el fondo, guantes de hierro, matrimonios del tiempo con las amatistas: por dentro ríen con rubíes, se alimentaron de relámpagos”.
Las piedras de Chile no trata sólo de los mudos habitantes de Isla Negra, es un homenaje a la omnipresencia silenciosa de los seres minerales. La roca, como el hombre, se encuentra en todos los puntos de la tierra, porque para Neruda la piedra es el planeta mismo, la tierra es, en realidad, piedra habitada. Arrancada del desierto, de la cordillera, del bosque o del mar, la piedra viene a ser Basílica, torre tremebunda, pirámide o fortaleza; nuestro hábitat. El refugio que también ha de acogernos después de muertos:
Y nos mató la madrecita tierra
con su cactus férreo,
con su maternidad ferruginosa,
con todo este desierto,
sudor viento y arena
y cuando ya llegábamos
a descansar envueltos en vacío
una nave de piedra
quería aún embarcarnos
hacia donde sin alas
no se puede volar
sin haber muerto.
Así pues, Pablo Neruda hace una aclaración: si en vida le gustaba caminar sobre las piedras que rodeaban su cabaña junto al mar, después de muerto no será extraño verlo pasear bajo las mismas piedras, a los pies de las olas indecisas que, como mujeres saladas se van en el día para regresar por la noche, trayendo con ellas nuevas piedras, nuevas vidas:
Alguna vez, hombre o mujer, viajero,
después, cuando no viva,
aquí buscad, buscadme
entre piedra y océano,
a la luz procelaria
de la espuma.
Aquí buscad, buscadme,
porque aquí volveré sin decir nada,
sin voz, sin boca, puro,
aquí volveré a ser el movimiento
del agua, de
su corazón salvaje,
aquí estaré perdido y encontrado:
aquí seré tal vez piedra y silencio.
miércoles 16 de abril de 2008
Sobre el Alzheimer en Coahuila

Desde 2006 se detectaron fallas estructurales que exigían demoler toda la obra, así que después de un par de accidentes graves, el DVR se cerró a los usuarios.
Dosmil ocho ha sido el año de la demolición, y mi buen amigo Trejo, excelente poeta-trovadicto lagunero (y por ¿mala? suerte vecino de tan frágil e inestable construcción) me ha enviado un excelente soneto que aquí reproduzco de buen agrado. No sea que mañana venga el alzheimer y nos jale los pies ...
lunes 7 de abril de 2008
arando al aire
Creo estar haciendo tierra a pesar de los pesares, o si no es que sólo andamos, ahí nomás, arando al aire…
Jaime López
Pensé que ya lo había escuchado todo de Jaime López: rap, norteña, cumbia, blues, rock y son huasteco. Pero lobo viejo aprende trucos nuevos y una vez más me equivoqué. Lo nuevo en este truco fue volver a las andadas y López llega con un disco más desenchufado que el que ya presumía de serlo: Arando al aire. Acompañado solamente por su guitarra, el compositor de Chilanga Banda nos entrega trece nuevas canciones para bailar de los pies a la neurona.
Sexofricción, el tema que da inicio al disco, no es sino una provocación de Juan Camacho, un escritor vecino del cantante. Minicuento rocanrapeado, nos invita a entrar al disco por la salida y con un minuto de ventaja. Armonizada a tamborazos, esta rola reafirma por contraste la vocación acústica del compacto: nomás pa’ que vean de lo que no se trata, éjele que no había un baterista en esta grabación.
Arando al aire, segundo corte de esta acústica vaca, tiene vocación de clásico del rocanrol. A puro guitarrazo limpio (a ratos ayudado por la lira acústica de Rodolfo Sánchez) López confirma su lugar de huizache mayor entre los arbustos nacionales. Con una excelente interpretación vocal, sin estridencias ni pirotecnia facilona, el hijo pródigo de Tamaulipas enfrenta a quien escucha con un poema como pocos se han escrito en la milpa, el último del ´54 . Ven que quiero hablarte al oído, tararear la melodía muy, muy suave, mientras toca un grupo a lo lejos, imagina que a tus pies está el cantante.
En este portón es un blues lento, en la, que camina sobre estructuras de 8 compases. La canción está inspirada en los territorios del Café de Nadie, escenario ya largamente acariciado (sic) por el rocanrolero en su carrera. Con una lira eléctrica como digna interlocutora, Jaime descuelga versos como A veces, como un bandolero, me asalta el recuerdo de un tiempo que aún se me mueve, y llueve, y entonces me voy, de vagón en vagón, donde el metro me lleve…
En Parlez vous Patois? López consigue, a pura imagen y acodado sobre un riff en modo menor, lo que hoy los chamacos no logran ni con todas sus distorsiones superpuestas. ¿Qué cosas digo yo que brindo en tu memoria? me veo más allá del muelle, como en brumas, y soy naturaleza muerta ahora mismo que poso de perfil aquí en la barra oscura… En su mejor momento como cantante, esta rola no podía estar más bien lograda.
Rodeos es un alarde de destreza sobre el lomo del lenguaje. Cuatro minutos dura el vaquero viejo sobre el potro salvaje de la lengua española, sin caerse, y todavía fumándose un cigarro que rima con barra y tarro. Desde la cómoda butaca de su oreja, disfrute usted del norteño cortejando a la palabra. No ando buscando a Jesús, la más vestidita de las rolas, es una muñeca que de azul se pasea entre tarola, banjo y guitarra. Un López en fachas y con insomnio reza muy a su modo, sin quitar la pata del burdel ni el dedo del renglón. Un verdadero canto de alabanza en el que López deja relucir el Dylan que lleva dentro. Así, entre los guiños de Elvis y los arsenales internos, transcurre el disco hasta llegar a La ofrenda, otra de mis favoritas. Arando de nuevo bajo el Sol Mayor, los versos no se hacen esperar y la trompa se destapa sin aviso: dicen que es un campo de batalla la mente y de muy dementes el desearla tomar, la locura atrapa con sus gatos guardianes al ladrón que intenta profanar más allá ... Los armónicos de una guitarra eléctrica son el tiro de gracias. Y del taconeo aquél, nomás el recuerdo queda.
No cabe duda que Jaime López sabe bien que el aire es fértil. Con su arado de seis cuerdas supo cosechar al vuelo estas trece impecables mazorcas. Pero el maestro sabe que nadie es norteño en su tierra, y que una lagartija no hace verano, aunque sea tamaño cocodrilo. Seguiremos esperando la gira, y que el tiempo ponga a este disco en su lugar.
domingo 6 de abril de 2008
defensa de Dulcinea
Cerraste los ojos
y los girasoles buscaron la luna.
Afuera
en la calle
paseaba la historia
con sus tanques, sus muros, sus campanas
El bosque de asfalto
ese instante
olvidó semáforos y grúas
y se volvió la playa de tus caracoles
En tu pecho afinaba una orquesta
y el mar esperaba
en silencio
a invadirme.
No se escuchó nada
sólo el ruido de tu mano
buscando tal vez tu unicornio
perdido.
Cerraste los ojos
sin duelo ni cirios ni caja
ibas a nacer
como quien repite a voluntad su propio parto
cada vez que lo desea
Y así
con los ojos cerrados
moviste los labios
abriste la llave del mundo y comenzó el diluvio
llovieron cangrejos,
manta rayas
salados tiburones
atunes, tortugas, caballitos del mar
corales, esponjas y helechos
y en un archipiélago me senté a escucharte
náufrago de ti
más tuyo que siempre en mi isla despierta
y el agua subió de nivel
y tú
con los ojos cerrados
trajiste gaviotas al puerto
y un barco sin anclas zarpó de tus labios
mis pies se soltaron del fondo
y el agua
llenó mis pulmones
hinchó mis tejidos de sangre salada
hasta disolverme la piel y los huesos
Así me deshice
entre bancos de peces
Y mi corazón se volvió crustáceo
y el crustáceo paseó por los fondos arenosos de su casa
y lo llevaron las corrientes submarinas
entre las calcáreas patas de los continentes
rodando entre plancton
como una aceituna del tiempo
como un Cid en miniatura
con tu voz por heráldica
tatuada en su cota de malla.
Así cabalgué
por el fondo
cantando un pasaje del Libro de Durrow
Y tú, con los ojos cerrados
no viste los siglos pasar
llegó el unicornio y bebió de tu mano
y el sol despertó
para los girasoles
y el barco me vio regresar
deshecho por la ternura del agua y sus miles de lenguas
y en el puerto sonó la campana
anunciando buen tiempo
para tocar tierra.
Entonces abriste los ojos
y estaba la luna
inmóvil
clavada en su sitio
como la dejaste.
sábado 5 de abril de 2008
Breve excursión al Paso del Nortec

(John Coyle, Resonance)
Por fin el viernes 7 de octubre de 2006 me encontré en el lugar correcto y en la hora adecuada, algo que casi nunca me ha salido bien. Eterno nostálgico de los mezquites y el acordeón, no sabía yo que la cura estaba tan cerca de la víbora. Preciso las coordenadas: alhóndiga de Granaditas, Guanajuato, nueve de la noche, Atzimba a la mano. Acababan de hacer su presentación cuatro excelentes DJ’s austriacos, ofreciendo No más Mozart, un espectáculo electrónico basado en la obra del compositor vienés que hoy cumple 250 años. El montaje audiovisual, parte del programa del XXXIV Festival Internacional Cervantino, no podía haber sido mejor, y aún así lo fue. De pronto, para mi sorpresa, tres tipos con pinta de norteños comenzaron a buscarle tres pies al público, arma en mano; el Colectivo Nortec había tomado la alhóndiga. A ritmo de taconazo digital, nadie se quedó sin dar un brinco. Guanajuato era una fiesta, con el triple perdón de París, del viejo y del mar.
“Tenía que pasar en Tijuana”, aclara José Manuel Valenzuela, Doctor en Ciencias Sociales por el Colegio de México y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Sus palabras no son un lamento. Por el contrario, se trata de una congratulación para la esquina del mundo. Tanto lo celebra, que es autor del libro Paso del Nortec, y uno de los principales cómplices del colectivo. “De cara al tercer milenio” continúa Valenzuela, “surgió en la ciudad de Tijuana, Baja California, un movimiento musical definido como Nortec, expresión que integra dos vertientes musicales, el movimiento electrónico y la experiencia norteña (banda y conjunto). En poco tiempo, Nortec ganó reconocimiento tanto en México como en otros países, colocando algunos hits en Suiza y en Alemania”.
Epa, ¿México exportando música electrónica compadre, cómo es eso? ¿Quién es Nortec? Todo empezó en 1999 cuando algunos músicos tijuanenses dedicados a corretear a las musas electrónicas decidieron darle la vuelta al totopo. Así, Pepe Mogt, Roberto Mendoza, Jorge Melo y Ramón Bostich Amezcua, integrantes del grupo Fussible, comenzaron a experimentar haciendo mezclas. La intención era crear un sonido que identificara a los grupos de Tijuas, que hasta ése momento sólo hacían cosas muy elitistas. Sin embargo, el experimento tuvo consecuencias inesperadas. Basados en motivos sonoros de grupos como Ramón Ayala y sus Bravos del Norte o la Banda del Recodo, los Nortec le encajaron un bajo sexto al drum n’ bass, le atornillaron la redoba al hip hop y le pusieron texana y sombrero al house y al Psycho. Así, con su cuerno de chivo en la lap-top, salieron a cobrar víctimas del tarolazo.
Al parecer, una buena mojarra había jalado el anzuelo de estos norteños y ellos supieron como hacerse su cebiche. Comenta Pepe Mogt en el libro Paso del Nortec: “Últimamente, en la música global está pasando algo muy interesante: en Brasil está el Bossa Nova y todo eso, de repente en la cultura de la electrónica llegan los franceses y retoman muchos elementos del Bossa nova y de la música brasileña; se están llevando rollos de mambo, de danzón, y están generando canciones. Ellos retoman una cultura que no vivieron, pero con la cual hacen cosas muy interesantes, mientras que nosotros si la vivimos”.
El paso siguiente era buscar una propuesta visual que fuera acorde con sus intereses. La respuesta la encontraron en los Vj’s es decir los video jockeys. Algunos de sus nombres son Huicho Martín, Salvador Vázquez y Sergio Brown. La propuesta es narco-estética, muy propia de las calles tijuanenses. Su imagen emblemática es un bigotón de amplia panza con dos cuernos de chivo y una hebilla tamaño familiar. La N de Nortec viste el pecho de este singular antihéroe que México le regala al mundo. Hay que recordar que nada en la propuesta de este colectivo es casual; todo tiene sus raíces en Tijuana, the homeland of marihuana. Así, los Vj’s y los diseñadores vinieron a reforzar la propuesta electronorteña. De allí pa’lante todo fue pura cosecha. Hoy el colectivo se ha presentado en países de todo el mundo y cuenta con una amplía discografía, a veces no tan accesible. Nortec Collective, Tijuana Sessions Vol 3, está ya en las tiendas desde hace más de un año. Con rolas como Don Loope, Olvídela compa y Narcotéque, los Nortec dan una muestra de su poder y van arrasando con pueblos enteros. Pero si lo que en verdad quiere usted es acercarse a la propuesta Nortec, le recomiendo el Libro DVD Paso del Nortec, del anteriormente citado José Manuel Valenzuela. El material está editado por la UNAM, CONACULTA, el Colegio de la Frontera Norte y Trilce ediciones. Allí se encontrará de frente con la víbora y con el remedio, se lo aseguro.
viernes 4 de abril de 2008
Calientita...
Monterrey, México, 1995. El brutal asesinato de una joven violinista y la desaparición de su instrumento abren una cadena de hechos que deja al descubierto sórdidas áreas del alma humana. Casi diez años más tarde, la escena se completa cuando un mediocre laudero encuentra el violín a más de mil kilómetros del sitio donde fue robado. Al cuadro van agregándose ministeriales corruptos e incapaces, un maestro de composición que recomienda a sus pupilos hurgar en la muerte en busca de ideas, una incipiente violonchelista que sueña con destacar como ejecutante e informantes que manipulan la justicia con técnicas de dominó. Con el manejo de la duda como forma sublime de la verdad y con altas dosis de erotismo como contrapunto y complemento de la violencia, Partitura para mujer muerta es una invitación a explorar la perturbadora belleza de la muerte.
“Además del misterio policiaco, la novela de Vicente Alfonso enfrenta al lector a un inteligente misterio literario: diversidad de voces narrativas, juegos con el tiempo, elipsis sorpresivas, erudición musical… Desenredar las madejas de la trama se vuelve tan apasionante como desentrañar su aparato formal. Partitura para mujer muerta dignifica el género y hace de Vicente Alfonso un escritor de altos registros. Desde ahora, será necesario seguirlo y perseguirlo. Es un novelista excelente”.
Vicente Leñero
"Partitura para mujer muerta puede leerse como un trío compuesto para una violinista que muere, un pianista que desaparece y una chelista que investiga y es investigada. ¿El asesinato como una de las bellas artes? Algo más cotidiano y perverso: una historia de obsesiones, sexo e ineptitud policiaca. Vicente Alfonso aborda un tema recurrente de la música clásica -el sacrificio de las doncellas- y lo narra con sangre en el México contemporáneo”.
Juan Villoro
“En un ambiente de músicos, instrumentistas profesionales, se desenvuelve la historia de Partitura para mujer muerta. En esa atmósfera se comete un asesinato y entre un capítulo y otro, Vicente Alfonso va intercalando partes policiacas, informes en los que la mala ortografía y el anquilosado lenguaje judicial elevan el voltaje siniestro del crimen y la enajenación de la justicia. La novela cumple con la clásica premisa del género policial —un crimen como fuerza centrífuga desencadenante—, que permite entrever la descomposición social y la violencia que acongoja al México de nuestra época. Vicente Alfonso se presenta, así, como uno de los novelistas más prometedores de la narrativa mexicana”.
Federico Campbell
“Leer Partitura para mujer muerta, de Vicente Alfonso, es como escuchar una fuga interpretada con habilidad y fortuna por un excelente grupo de jazz en una taberna neoyorkina de mala muerte; incluso me atrevería a decir que no cualquier fuga, sino una de J. S. Bach. El contraste rotundo viene del asunto sórdido que sirve de fondo, el manejo de las voces y tesituras, y los temas relacionados con la música integrados a la novela con oficio y naturalidad a grado tal que en un momento dado le dieron nombre”.
Orlando Ortiz
miércoles 2 de abril de 2008
Tus zapatos de Nube

La guagua 232 nos lleva desde La Habana vieja hasta Miramar. La verdad es que vamos un poco tarde, y no vaya a ser eso la causa de una ruptura diplomática, bromeo con Vicente Alfonso mientras el bus avanza. Por fin llegamos. Es miércoles y los estudios Ojalá están llenos, hay mucho trabajo. Noel nos recibe como si fuéramos viejos conocidos: es el carácter cubano que, según cuentan, los hace bailar con la primera nalgada, mientras en el resto del mundo seguimos llorando en las manos del doctor. Amablemente, nuestro anfitrión nos lleva a dar un recorrido para conocer las instalaciones. Nos detenemos un rato en la sesión de mezcla del nuevo material de Amaury Pérez, la salsa quedó atrás y vuelven las baladas. Juan Formell está por allí también, todo de blanco, como un sumo pontífice salsero a punto de emitir una encíclica sincopada. Inevitablemente, surge la pregunta: ¿Qué tiene Van Van que sigue allí? Sigue allí. Más allá, están las chicas jipjoperas de Sexo sentido; pruebas cantantes de que Changó existe y de que, además, se preocupa por seguir mejorando la parte delicada de la especie. Antes de iniciar el diálogo con Noel (café Cubita de por medio), bromeamos un poco, porque la grabadora, aún estando en los estudios, es siempre un buen motivo para pensar dos veces lo que ya se ha dicho tres.
sábado 29 de marzo de 2008
Amenazas del Tragalotodo
Como nativo de América, es posible que el mito del Tragalotodo tenga su origen en la leyenda griega del Basilisco, atribuida a Plinio el viejo. La primera referencia a esta fiera en el Nuevo Mundo la hace Colón en sus Diarios de viaje, en los que hablaba de un "monstruo inhumanamente deforme que tendía a devorar cuanto a su paso encontraba al que los marinos bautizaron como Tragalotodo". Según los apuntes del genovés, fue esta bestia el verdadero causante del hundimiento de La Llena de Gracia, cuarta hermana de La Niña, La Pinta y La Santa María; carabela anónima que nunca alcanzó a descansar en las costas antillanas.
Incapaz de dejar de comer, Tragalotodo posee una inusual característica: nunca defeca; todo lo que come se hace parte de él. En su Historia general y Natural de las Indias Fernández de Oviedo, apunta:
Nunca nada sale del animal conocido como Tragalotodo. De él forman parte ya cien barricadas, incontables carruajes y árboles, seis catedrales, una hacienda, once corceles con sus jinetes y dos pequeños lagos con todas sus aguas y pescados. Enemigo del proyecto de Dios, en su incesante devorar Tragalotodo terminará con la creación toda en adentro sus entrañas. (Fernández de Oviedo, 1519)
Por su parte, en el segundo Libro del Chilam Balam, los naturales ya manifiestaban el enorme pavor que les infundía una criatura a quien llamaban Kaar-loslim, que en dialecto natural quiere decir “el que todo lo posee” o “el que todo lo devora“. Según lo escrito en el libro, es este ser “el único dueño del metal-sol, de las vírgenes que portan el metal-sol, de las bocas de la tierra en las que las vírgenes son arrojadas portando el metal-sol, y de la jungla que contiene las bocas de la tierra en las que las vírgenes son arrojadas portando el metal-sol. Sólo así se tranquiliza el hambre de nuestro enemigo el que se come al universo”.
Una estela maya desenterrada recientemente en la cúpula tres-derecha de Bonampak, anuncia que será en el año dos-círculo-círculo-ocho cuando Kaar-loslim termine de devorar al mundo.
lunes 24 de marzo de 2008
Décimas en casa
Entre nopales nací
arrullado por el Nazas
eran de adobe las casas
de Viesca hasta Mapimí
de los viejos aprendí
que el desierto es cosa seria
y que el hambre y la miseria
son menos cuando hay poesía
en la mesa, cada día
y el amor es la materia
con la que el hombre construye
su casa, no con ladrillos
con el canto de los grillos
y con el agua que fluye
que en la noche se escabullen
la serpiente y el coyote
y que un día el zopilote
vendrá a comerse mis restos
y con los ojos dispuestos
veré cómo el sacerdote
me despedirá del mundo
y entraré en el cementerio
a resolver el misterio
del sueño largo y profundo
y en el próximo segundo
me recibirá en el cielo,
con un tequila, mi abuelo
y entonces sí que habrá fiesta
sonando a todo la orquesta
las golondrinas al vuelo
pero para ese momento
faltan todavía unos años
subir algunos peldaños
de vida, no de cemento
yo seguiré en el intento
de naufragar en el Nazas
cumpliendo mis amenazas
-perdone la policía-
de difundir la poesía
que aprendí aquí, en mi casa.











